viernes, 2 de enero de 2009

Las razas no existen




La única raza que existe es la humana. Lo que llamamos “razas” son categorías que tienen más que ver con la cultura y la distribución geográfica que con una verdadera diferencia genética. Solemos emplear inadecuadamente el término cuando queremos referirnos a diferentes grupos étnicos, ya que raza implica una diferencia genética entre los miembros de una misma especie que no se da en la nuestra. Estamos condicionados a pensar que pequeñas diferencias superficiales como el color del pelo, de la piel, la forma de los ojos, la altura nos hace diferentes, pero no hay ni un solo gen que sirva para distinguir claramente una “raza” de otra. Aunque somos capaces de diferenciar un africano de un blanco o oriental, estamos hablando de “promedio” y no de un "miembro típico".

No existe “la raza pura” porque en cualquier parte del mundo encontramos una gran variabilidad, generada por las migraciones o invasiones recientes. De hecho, podemos encontrar en África a gente blanca (norteafricanos y egipcios de origen europeo) y amarilla (KoiSan del sur), incluso dentro de la gente negra, unos más negros que otros; o los más altos (Masai) o más bajos del planeta (pigmeos). Y esto sucede en todos los rincones de nuestro planeta; los blancos podemos ser más o menos morenos, incluso dentro de una misma familia.

Los humanos actuales pertenecemos al género Homo Sapiens, que nació en África. Todos los seres humanos modernos que pueblan el planeta son descendientes directos de un grupo de 10.000 individuos que surgió en el Este de África hace 100.000 años.

Como provenimos de una pequeña y “reciente” población fundadora, no ha habido tiempo suficiente para que se genere una gran diversidad en nosotros. De hecho, los humanos nos diferenciamos genéticamente unos de otros en un 1 por mil. Somos idénticos genéticamente en un 999 por mil. Curiosamente hay más diversidad en un grupo social de 50 chimpancés que en toda la población
humana.

En el plano evolutivo 100.000 años es muy poco tiempo Para que haya cambios importantes genéticamente las especies necesitan 1 millón de años.

Cuando la humanidad se instaló en las distintas regiones del planeta, se fue diferenciando externamente y poco a poco para adaptarse a las condiciones ambientales ya que no contaban con tecnología para hacer frente a las inclemencias climatológicas. Factores como el calor, el frío, las radiaciones solares o la dieta determinaron el color de nuestra piel, nuestro tamaño y otros rasgos superficiales de nuestro cuerpo. Pero por dentro nuestro cuerpo es el mismo para todos.
La superficie del cuerpo es la puerta que comunica el interior del cuerpo con el exterior, y es muy importante para la administración del frío y del calor.

Ojos rasgados o almendrados, piel blanca o negra, cuerpos esbeltos o bajitos son adaptaciones al medio. Causas: el clima y la alimentación. Si nos fijamos bien, la gente que vive en climas parecidos tiene rasgos físicos similares independientemente del país o región.
Por ejemplo las tribus africanas se parecen más a los indígenas australianos que a otros habitantes de África septentrional, del norte, donde el sol no es tan abrasador.

En las zonas tropicales hace mucha humedad y mucho calor.El sudor nos ayuda a enfriarnos, porque al evaporarse produce frío. Pero en la selva ecuatorial, al haber una humedad de casi el cien por cien, el sudor no se evapora y no nos enfría. Para sobrevivir a un clima cálido tan extremo es
muy buena idea ser muy bajito. Por ejemplo, los pigmeos. Los pigmeos sudan muchísimo, pero en la selva ecuatorial no es suficiente. Su reducido tamaño les protege mediante dos mecanismos. El primero es que, al reducir el tamaño aumenta la superficie del cuerpo en relación al volumen. El calor se produce en la masa del cuerpo, en los músculos, y se desprende por la piel en la superficie. Si hay más superficie en comparación con el volumen interior del cuerpo el calor se pierde con más facilidad y nos enfriamos mejor.
El segundo mecanismo es más sencillo: al ser más pequeños usan menos energía para mover el peso del cuerpo.

En cambio los humanos que se desplazaron hacia el norte de Europa o de Asia donde el frío es realmente un problema la gente más corpulenta y redondeada tenía más posibilidades de sobrevivir porque aguantaban mejor el calor dentro del cuerpo.El cuerpo de los esquimales o los mongoles
es más redondeado al igual que su cabeza. Así la superficie del cuerpo por donde se escapa el calor es menor en relación al volumen del cuerpo.

El color negro protege a la gente que vive cerca del ecuador de las inflamaciones de la piel por las radiaciones solares, que pueden crear tumores malignos. Además hay otros atributos relacionados con el calor sofocante que nos llaman la atención de la gente negra. El pelo tan rizado aguanta mejor el sudor y así la cabeza se refrigera mejor. Los orificios grandes y anchos de la nariz hacen que el aire entre con facilidad y directamente a los pulmones sin que se caliente ni humedezca en las fosas nasales. Los ojos tan negros protegen mejor de los rayos solares.

El factor alimentario:
¿Por qué los blancos son blancos? Se debe a la alimentación. En Europa la agricultura fue la fuente de alimentación del hombre y los cereales la comida habitual. El problema es que los cereales no tienen vitamina D, como la carne y el pescado, pero tienen un precursor que se convierte en vitamina D si se expone a la radiación ultravioleta de los rayos solares. Una piel más clara deja pasar mejor la radiación ultravioleta y así se produce la vitamina D tan necesaria para los músculos y huesos. El sol no es tan fuerte como el
africano o el australiano por lo que ser más blanco era una buena adaptación al medio.
Sin embargo, los esquimales, donde el sol no es tan fuerte, son de piel oscura. Su alimentación, rica en pescado (esquimal significa “comedor de carne cruda), los provee de vitamina D, por lo que no necesitaron que su piel se aclarara. El resto de orientales que marcharon al sureste de Asia y Japón, no comían tanto pescado y tuvieron que aclararse, lo que pudo causar el color amarillo de su piel.

El racismo es un problema que se da en todas las partes del mundo. A los pigmeos, muchos de sus vecinos los consideran verdaderos animales. Durante mucho tiempo los negros fueron utilizados como esclavos. Pero lo que nos ha enseñado la genética es todos somos iguales y que ninguna raza es pura, por tanto la conservación de la raza es una pretensión absurda. Los genes de los rubios escandinavos o de los negros africanos son tan variables, “impuros”, como los de cualquier persona. El racismo tiene una base cultural y es fruto del miedo a lo desconocido, a defender nuestro pueblo frente al extranjero. Hay que separar la cultura de la biología y así nos daremos cuenta de que hay pueblos y etnias diferentes, pero no seres humanos diferentes.

Diferencia genética
No hay que confundir cuando decimos que “no hay variabilidad genética entre grupos étnicos” con “genéticamente hay mucha variabilidad en un individuo”. No podemos hablar de diferentes razas porque genéticamente no hay ningún gen que diferencie a un africano, de un oriental o un europeo. En el segundo caso nos referimos a los individuos en sí como portadores de unos genes muy variados y no genes de una raza pura. Nosotros somos un puzzle de genes de individuos de todos los lados del globo.

La selección natural es el mecanismo por el que las especies evolucionan. El sistema se basa en la supervivencia de los más aptos, no de los más fuertes.


www.leonart.tve.es/070118/ciencia/pdf/ciencia.pdf

6 comentarios:

Anónimo dijo...

"Se debe a la alimentación. En Europa la agricultura fue la fuente de alimentación del hombre y los cereales la comida habitual. El problema es que los cereales no tienen vitamina D, como la carne y el pescado, pero tienen un precursor que se convierte en vitamina D si se expone a la radiación ultravioleta de los rayos solares. Una piel más clara deja pasar mejor la radiación ultravioleta y así se produce la vitamina D tan necesaria para los músculos y huesos."

Vamos que no tienes ni puta idea.
La agricultura entró en occidente hace unos 6.000 años, y en lugares como Irlanda hace menos de 4.000 y desde hace decenas de miles de años han existido razas de piel blanca (El Hombre de Cromagnon esta datado desde hace 40.000 años y era blanco).

lobo estepario dijo...

¿Puedes aportar alguna sola prueba de que el Hombre de Cromagnon era blanco?

A tener en cuenta:

"El origen de la especie humana moderna, Homo sapiens, está con probabilidad en África. Esto lo sabemos gracias a los trabajos de los genetistas Allan C. Wilson, Mark Stoneking y Rebecca L. Cann quienes compararon fragmentos de ADNmt (ADN mitocondrial) de 241 individuos. Los datos se ordenaban en un árbol que mostrase el menor número de pasos o cambios evolutivos (parsimonia). Los resultados mostraron que las secuencias trabajadas se podían agrupar en dos: las africanas y las no africanas. En segundo lugar las secuencias africanas mostraban mayor variabilidad entre sí que las secuencias no africanas, lo que indicaban que las primeras habían tenido más tiempo para acumular mutaciones y por lo tanto son las más antiguas. Por otra parte las muestras genéticas no africanas eran más parecidas entre sí, lo que indica que un grupo de humanos modernos salió de África y paulatinamente pobló Eurasia (Este modelo evolutivo se conoce con el nombre de Out of Africa o de "arca de Noé")."

lobo estepario dijo...

Veo que has quitado el otro comentario. Bueno, enlazo aquí un documento que relaciona la mutación del gen MC1R con la vitamina D:

http://ciencias.jornada.com.mx/investigacion/ciencias-quimicas-y-de-la-vida/investigacion/pelirrojos-la-ciencia-detras-del-color

lobo estepario dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
lobo estepario dijo...

Y otra puntualización: el texto dice que se debe a la alimentación, no exclusivamente a la agricultura. Antes del desarrollo de la agricultura, ya se consumían cereales y vegetales.

KRATES dijo...

Si entendemos «raza» como sinónimo de «subespecie» (concepto biológico en el que se subdividen las especies), en el seno de nuestra especie Homo sapiens las razas o subespecies no existen. Existe una variedad morfológica, pero la diversidad génetica necesaria para hablar de razas humanas no existe. Las razas humanas no existen, existe la especie humana.

Los sociólogos antaño definían más acertadamente «raza» como sinónimo de «linaje» y «casta», que ya son otras cosas. Algo similar al concepto utilizado en ganadería.