miércoles, 28 de julio de 2010

Masacre de Ruanda y el interés de los gobiernos occidentales, la ONU y la Iglesia Católica


Ruanda es uno de tantos países africanos que delinearon sus fronteras después de que se retiraran quienes los habían conquistado durante un siglo. Algo que no les trajo paz, ya que las luchas internas entre las diferentes etnias que los habitan continúan actualmente. Luchas que en muchos casos alcanzaron niveles de masacre, en medio de conflictos políticos precisamente por la ambición de esas etnias de alcanzar el poder, en el cual se fueron alternando. Conflictos a los que no han sido ajenos las grandes potencias occidentales, que como es habitual manejan esos conflictos y quienes los protagonizan a su antojo, cual piezas de un sangriento ajedrez, apoyando política y financieramente, además de la ayuda “logística” a través de armamento, a cada uno de los bandos en pugna.

Este pequeño país alberga a varias etnias, aunque las que predominan son la Hutu (85% aprox.) y la Tutsi (15% aprox.), siguiéndolas a mucha distancia la tribu Twa, que a su vez ha quedado más reducida aún luego de las masacres en las que, muy a pesar suyo ya que son muy pacíficos, se vieron envueltos. Y esas dos etnias predominantes son las que han protagonizado cruentos enfrentamientos a partir de la independencia, conflictos que alcanzaron su punto máximo en la masacre de 1994. Tan fuertes son los conflictos entre hutus y tutsis que, además de hablar su propia lengua africana (el bantú), terminaron adoptando el idioma francés los hutus y el inglés los tutsi. Ello debido al papel muy marcado que tuvieron los países occidentales en el conflicto.

Culturalmente, la separación en hutu/tutsi, se trata de una división artificial, basada más en la clase social que en la etnicidad, dado que no hay diferencias lingüísticas o culturales entre los hutu y los tutsi. Históricamente, sin embargo, había diferencias físicas, principalmente en la altura media. Los hutu y los tutsi comparten la misma religión y lenguaje. Algunos estudiosos señalan también el importante papel que tuvieron los colonizadores belgas en crear la idea de una separación entre “raza” hutu y “raza” tutsi.

Bélgica, el país que había colonizado Ruanda, optó desde el comienzo de su dominio por privilegiar a la minoría tutsi hasta convertirla en una élite. Por su parte, la Iglesia impartió entre los hutus la noción de su superioridad y los colocó en puestos clave de la administración colonial. A su vez, Francia había firmado con Ruanda un acuerdo de suministro de armamentos en 1975, y en nombre de la francofonía apoyó al régimen dictatorial de los hutu radicales, mientras sus oponentes tutsis, se habían convertido en anglófonos. Estados Unidos siempre estuvo del lado de los tutsi, y actualmente patrocina la actuación de Ruanda, junto con Burundi y Uganda, en la guerra de rapiña que tiene lugar, desde hace años, en la República Democrática del Congo, la ex Zaire. Con estos antecedentes, a los que se sumó el reparto de intereses entre las potencias occidentales, se llegó a lo que fue conocido como “la masacre de Ruanda”, un genocidio que se desarrolló en sólo cuatro meses, entre abril y julio de 1994.

El 6 de abril de 1994 un misil tierra-aire derribó el avión en el que viajaban los presidentes de Ruanda, Juvenal Habiarymana, y de Burundi, Cyprien Ntaryamira, cuando estaba por aterrizar en el aeropuerto de Kigali, la capital ruandesa, muriendo todos los que iban a bordo. Este atentado y el caos que le sucedió desencadenaron las matanzas.

El gobierno de Ruanda, en ese momento en manos de los hutus, llamó a todos los hutus a asesinar a los tutsis, sobre quienes recayeron las sospechas por el atentado. Ese llamado a la masacre encontró también rápido eco en los medios de comunicación en manos del gobierno, que incitaron a la población a matar a todos los tutsis. Para ello los civiles se armaron con mazas, azadas, garrotes, machetes y hachas, elementos que utilizaron a mansalva. Hay que destacar que éste fue el hecho desencadenante, pero la tensión entre las distintas etnias se remonta mucho tiempo atrás.

Antes de que se iniciara el genocidio, se prepararon listas de los tutsis y dirigentes de la oposición que habrían de ser asesinados. Cabe señalar que ya en 1992 el Parlamento belga tenía información de que se preparaba una “solución definitiva” del problema étnico, pero nadie hizo nada. La facción hutu en el poder ya se había propuesto aplicar una “solución final” al enfrentamiento étnico que consistiera en “terminar el trabajo”, es decir no dejar vivos ni a los niños, a diferencia de otras situaciones anteriores, azuzada además por estar opuesta a la implantación de un plan internacional de paz promovido por varios países africanos en los acuerdos de Arusha, Tanzania, que preveía que hutus y tutsis compartieran el poder político. Fue así que se movilizaron enormes masas de civiles, con una organización cuidadosa y un resultado eficaz, ya que lograron aniquilar los objetivos que se habían planteado, mientras los miles de tutsis que pudieron huir se refugiaron en los países vecinos.

Se estima en unos 800.000 la cifra aproximada de muertos en esa masacre -lo que equivaldría a un 11% de la población total de Ruanda—, entre los que se encontraban también hutus moderados que se oponían a la violencia, algunos de ellos incluso unidos con tutsis por matrimonios. A la vez, miles de mujeres que lograron sobrevivir quedaron infectadas con el virus del SIDA, al haber sido víctimas de violaciones.

Ese genocidio terminó cuando los tutsi que se encontraban en el exterior se agruparon en el Frente Patriótico Ruandés (FPR). En julio de 1994 lograron tomar la capital, Kigali, y con ella el poder. Allí tuvo desarrollo la otra parte de la masacre. El FPR comenzó a perseguir a los hutus, hubieran participado de la matanza anterior o no. Muchos huyeron con sus familias hacia el vecino Congo, entonces llamado Zaire. Recién llegados comenzaron a verse imágenes en los medios de prensa -que antes no se ocuparon de la tragedia vivida- mostrando las largas caravanas de refugiados, la desesperación en las calles de la ciudad zaireña de Goma, hasta donde fueron perseguidos por el FPR con la complicidad del gobierno de Uganda y donde se estima que mataron a unos 200.000 hutus más.

Es así como no se puede achacar esta masacre de Ruanda exclusivamente a una parte u otra. Pero esos conflictos continúan hoy en día, en ocasiones a nivel de escaramuzas o “crímenes no resueltos”.

Los Twa, por encontrarse en medio de esa guerra entre hutus y tutsis, también resultaron víctimas de las matanzas, muriendo un 30% de ellos, y su ya escaso número quedó reducido a alrededor de 11.000, equivalente a sólo el 0,3% de la población total de Ruanda. Etnia sumamente pacífica, esa masacre, a la que se sumaron la pobreza extrema y las enfermedades, hicieron mella también en su habitual carácter alegre, que los hacía cantar y bailar con frecuencia.

El hombre fuerte
Paul Kagame, de 49 años de edad y perteneciente a la etnia tutsi, es el actual presidente de Ruanda. En octubre de 1990, mientras Kagame participaba en un programa de entrenamiento militar en Fort Leavenworth, Kansas (EEUU), el FPR invadió Ruanda. Kagame se convirtió en el comandante del FPR. Pese a algunos éxitos iniciales, una fuerza compuesta por militares belgas y franceses, hutus y soldados de Zaire forzaron la retirada del FPR. A fines de 1991 repitieron la invasión, nuevamente con éxito limitado. De todas maneras esas invasiones incrementaron la tensión étnica en la región. Comenzaron a llevarse a cabo entonces largas conversaciones de paz entre el FPR y el gobierno de Ruanda, que concluyeron con los acuerdos de Arusha, que incluían la participación política del FPR en Ruanda y la elaboración de una nueva Constitución para el país. Pero a pesar de esos acuerdos, las tensiones no se disolvieron. Fue así como se llegó al día del atentado contra el avión en el que regresaba a Ruanda su presidente, Juvenal Habyarimana, junto a su par de Burundi, el 6 de abril de 1994. Fue el día, también, en que se arrojó la primera piedra para que comenzara, desde el día posterior y extendiéndose durante 100 días, la “masacre de Ruanda”.

Varias fuentes, entre ellas miembros del propio FPR, la fuerza guerrillera liderada por Paul Kagame, señalan a éste como participante directo en aquel atentado, sabiendo lo que vendría a continuación. Incluso algunos observadores indican que “a Kagame no le importó sacrificar a sus compañeros tutsi con tal de quitar el poder a los hutus; sabía muy bien que al eliminar al presidente Habyarimana se iba a producir un caos en el país y se pondría punto final al proceso democrático”. Para conseguir sus objetivos, Kagame contaba con el apoyo prácticamente explícito de Uganda y de Estados Unidos, países que a su vez utilizaron a los ruandeses tutsi para derrocar al presidente de Zaire, Mobutu Sese Seko, colocando en su lugar a Laurent Kabila, ayudando a los rebeldes congoleños que llevaron a Zaire a ser rebautizado, en 1997, como República Democrática del Congo.

Sin embargo, los intereses de Estados Unidos en la región no eran solamente políticos. A partir de esos años, y continuando luego de la llegada de Kagame al poder con la complicidad aliada de Ruanda, Burundi y Uganda, en la ex Zaire comenzó a desarrollarse una guerra que aún hoy continúa, y que según algunas estimaciones lleva contabilizados alrededor de 2 millones de muertos. Esa guerra se produce por los recursos mineros del país como oro y diamantes, pero fundamentalmente por minerales raros como el niobio y el coltán, muy útiles para la industria aeroespacial y satelital norteamericana, además de otras aplicaciones como la telefonía celular. Despojo al que no es ajeno, dicho sea de paso, la multinacional Bayer, que participa junto a otras en las explotaciones.



Paul Kagame se instaló en el gobierno de Ruanda en julio de 1994, al terminar el genocidio de 100 días, accediendo en marzo de 2000 a la presidencia, en la que continúa hasta hoy. El 25 de agosto de 2003 ganó por abrumadora mayoría las primeras elecciones nacionales efectuadas desde que el FPR llegó al poder, en medio de informes de observadores de la Unión Europea referidos a irregularidades en los comicios y acoso a los partidos de la oposición.

Firme y obediente aliado de Estados Unidos, Paul Kagame ha sido a la vez muy crítico con el papel desempeñado por las Naciones Unidas durante el genocidio de 1994. Además, las críticas que dirigió a Francia por su actuación en el mismo, al no tomar medidas preventivas -recordemos que los franceses apoyaban y sostenían militarmente a los hutus-, ocasionó en marzo de 2004 una crisis diplomática entre ambos países.

El triste papel de Occidente y la ONU
En 1994 la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tenía destacadas en Ruanda fuerzas de paz, en los momentos y lugares en que se estaban cometiendo actos de genocidio.
La misión era más pequeña en número de lo que se había recomendado inicialmente, no se había preparado convenientemente y carecía de tropas debidamente adiestradas y de pertrechos adecuados. Con este panorama, las fuerzas de la MINUAR optaron por la pasividad cuando se inició el genocidio: no incautaron las armas que se distribuían a los milicianos, pese a tener la autoridad para ello, y en el momento en que se iniciaron las matanzas evacuaron el terreno y dejaron desprotegidas a las víctimas. Hubo algunos actos heroicos protagonizados por soldados de esas fuerzas de paz por elección propia, quienes perdieron la vida tratando de defender a los perseguidos.

Pese a todas las evidencias, la ONU, presionada por varios gobiernos occidentales, no calificó esas matanzas como “genocidio” hasta el 25 de mayo, cuando buena parte de la masacre ya se había consumado, y en lugar de enviar refuerzos a las tropas de paz optó por retirarlas de Ruanda, decisión adoptada por los estados miembros del Consejo de Seguridad. Así, las víctimas de la masacre quedaron en el más absoluto desamparo, y sus perseguidores con las manos totalmente libres para cometer con ellos lo que quisieran. Concretamente, el Consejo de Seguridad decidió reducir el número de soldados de MINUAR de 2.700 a 270, lo que ocurrió tras el asesinato de diez soldados belgas y del primer ministro de Ruanda, al que esos soldados protegían.
Cuando salieron a la luz las reales proporciones de la masacre el Consejo de Seguridad, a mediados de mayo de 1994, decidió autorizar el envío de 5.500 soldados de la ONU, pero entre la lentitud de los trámites y la preparación del traslado fueron pocos los que llegaron antes de que terminara la matanza, lo que se produjo cuando en julio asumió el control del país el Frente Patriótico Rwandés (FPR), liderado por Paul Kagame y dominado por los tutsi.

En el conflicto de Ruanda, la ONU demostró una vez más -como lo había hecho en la guerra contra Yugoslavia, o posteriormente en las regiones resultantes de la partición yugoslava, en el conflicto de Kosovo, y el lanzamiento de Estados Unidos de su guerra contra Irak- que su actuación ha sido vergonzosa. No hace sino dar la imagen de un organismo débil, inoperante, con el que las grandes potencias -Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, instaladas como miembros permanentes e inamovibles en el Consejo de Seguridad- hacen de ella lo que les place y manejan también a su placer y conveniencia los hilos de la convivencia internacional.
El 15 de septiembre de 1999, una investigación independiente encargada por el Secretario General de la ONU, determinó varias de las fallas de las medidas adoptadas por las Naciones Unidas durante el genocidio de Ruanda. Las causas del total fracaso de la acción de las Naciones Unidas antes y durante el genocidio de Ruanda se resumían en el informe como “la falta de recursos y la falta de voluntad para asumir la responsabilidad de impedir o detener el genocidio”.

De los países occidentales que tomaron partido en el conflicto ruandés ya hemos citado algunos aspectos. Pero lo de Francia está alcanzando aspectos de verdadero escándalo incluso al día de hoy, ya que el fiscal del Tribunal Militar de París ha abierto una instrucción previa por “complicidad en genocidio y/o complicidad en crímenes contra la humanidad”, como consecuencia de la denuncia presentada por seis ruandeses a los que el juez actuante escuchó hace poco en Kigali, quienes acusan a los soldados franceses de haber ayudado a los genocidas durante la llamada “Operación Turquesa”, en 1994. Se ha abierto incluso una etapa judicial suplementaria en la instrucción que tiene como objetivo al ejército francés por su accionar en Ruanda al momento del genocidio de 1994. El fiscal militar de París anunció la apertura de una información judicial que apunta a soldados franceses no identificados hasta el momento.

La información judicial abierta solo afecta por ahora a dos de las seis denuncias presentadas. La primera aseguró a la juez de instrucción que “los milicianos hutus entraban en nuestro campamento y designaban a tutsis que los militares franceses obligaban a salir del campamento”, continuando: “Vi a los milicianos matando a los tutsis que habían salido del campamento. Digo, y es la verdad, que he visto a militares franceses matar a tutsis utilizando cuchillos brillantes de grandes dimensiones”, refiriéndose probablemente a bayonetas. Por su parte, Gisanura testimonió sobre la situación en el poblado de Biserero: “Los milicianos nos asaltaban y perseguían, y afirmo que los militares franceses asistían al espectáculo desde sus vehículos, sin hacer nada. Se trataba de franceses, porque hablaban francés, eran blancos y tenían la bandera francesa en la manga”.

Es muy posible que esta cuestión, como todas las que involucran a militares e incluso a una potencia como Francia, sea tapada o inicialmente pase por un proceso de demoras en su tratamiento hasta que sea convenientemente diluida hasta ser olvidada. ¿Cómo va a atreverse un pequeño país de negros africanos a enfrentarse con la civilizada Francia?



El triste papel de la Iglesia
Hay testimonios que acusan a sectores de la Iglesia católica de complicidad, pasiva o activa, en el genocidio de 1994. Según un informe de la ONU de noviembre de 2009, las milicias hutus del Frente Democrático de Liberación de Ruanda (FDLR) "habrían recibido regularmente apoyo político, logístico y financiero de gente vinculada a fundaciones católicas”, como por ejemplo “El Olivar” e “Inshuti"; y también fondos provenientes, por ejemplo, "directamente del Gobierno de las islas Baleares".

Desde la colonización y evangelización del país (poblado por un 80% de hutus y un 10% de tutsis), hacia el año 1900, la Iglesia jugó un papel no sólo religioso sino político. En su trabajo, los misioneros católicos se toparon con la resistencia de los tutsis y gozaron, en cambio, de una gran benevolencia hutu. Si bien no se puede acusar a la Iglesia de haber creado las diferencias entre las etnias hutu y tutsi, han contribuido a arraigar y justificar la división de dos grupos que jamás se habían enfrentado a lo largo de siglos sino en trifulcas de intereses entre agricultores tutsis y pastores hutus. Etnólogos y misioneros pensaron haber hallado en África un terreno en el que aplicar las teorías raciales propias del siglo XIX.

En 1931, la Iglesia obtuvo la destitución del rey tutsi Muyinga, contrario a la cristianización de su pueblo. Numerosos clérigos y miembros de la jerarquía se implicaron en la propagación de "esquemas racistas", por ejemplo en la obra del Padre Albert Pagés o del obispo León Classe. Después del Padre Lopias, el abate Alexis Kagamé propagó esquemas racistas en la lengua local. En 1933, los "padres blancos" fundaron el periódico católico "Kinyameteka", que más tarde propagaría la ideología "Parmehutu", en donde el tutsi es un "no cristiano", "anti-blanco", "mentiroso", "inteligente y artero"; mientras que el hutu es "trabajador, "indígena dócil", "amigo del blanco".

Con el monopolio absoluto de la enseñanza , la Iglesia multiplicó la formación de abates y seminaristas hutus, con el fin de realizar en Ruanda un "reino de Cristo" y en 1946 el rey Mutara III, escogido por la Iglesia, consagró oficialmente el país a "Cristo Rey". La conversión al catolicismo se volvió la puerta obligada para acceder a cualquier empleo colonial.

Pero el viento de independencia que soplaba en los años cincuenta reforzó el nacionalismo "comunista" y "ateo" de los tutsis. En 1957, los hutus cercanos a la vicaría ruandesa redactaron un manifiesto según el cual los tutsis son intrusos llegados del Nilo, a donde han de regresar. "El Sermón sobre la Caridad" de 1957 de monseñor Perraudin y su carta pastoral racista de cuaresma del 11 de febrero indujeron directamente la "matanza de Todos los Santos" de 1959, durante la cual paisanos armados con machetes quemaron las haciendas de los tutsis, dejando decenas de miles de muertos y no menos refugiados. Cuando en 1963 los refugiados tutsis intentaron volver a Ruanda, ahora república independiente, decenas de miles fueron asesinados en la "Navidad roja".

A partir de la independencia, el domino de la Iglesia se acentuó, en particular el de su ala derecha, el Renouveau Charismatique y el " departamento secreto" del Opus Dei. En 1973 se puede hablar del régimen hutu del presidente Habyarimana como de una dictadura católica en un país casi totalmente católico.

En las actas de 16 de mayo de 1997 de la comisión parlamentaria belga, numerosos testimonios acusan directamente a la Iglesia católica y sus ramificaciones. Sacerdotes, obispos, arzobispos, abates, curas, misioneros y miembros de Opus fueron oficialmente acusados de complicidad, pasiva o activa, en el genocidio de 1994. Según el investigador belga Pierre Galant, 816 machetes fueron comprados y distribuidos por Caritas-Ruanda en 1993. El padre blanco Johan Pristil, partidario ferviente del "hutu-power", participó en la creación de la Radio Mil colinas, tradujo Mein Kampf (el libro escrito por Adolf Hitler) al kinyaruanda y vio a los tutsis como a los "judíos de África". Se hallaron 30.000 cadáveres en su parroquia en Nymba. La radio Mil colinas-o la radio de la muerte-predicó la matanza día tras día.

El cura Athanase Seromba (acogido en Florencia, Italia) fue condenado a 15 años de prisión por genocidio y crímenes contra la humanidad por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Según el tribunal, el cura ordenó derribar la parroquia de Nyange, donde se refugiaban más de 2000 personas, la mayoría de la comunidad tutsi.

El tribunal Criminal de Ruanda con base en Arusha, levantó cargos por genocidio en contra del cura católico Emmanuel Rukundo. Se considera probado que “aprovechó su autoridad e influencia para promover el secuestro y asesinato de los refugiados”, y que “tenía la intención de destruir al grupo étnico tutsi”.

Las hermanas monjas Mukangango y Mikabutera fueron condenadas a 12 y 15 años por los tribunales de Bélgica (el país a donde escaparon) por haber entregado a los tutsis refugiados en sus conventos. La primera también fue condenada por comprar el combustible usado por los genocidas.

Elizaphan Ntakirutimana fue condenado a 10 años de prisión por hechos similares.
El padre belga Guy Theunis está acusado de 10 cargos de genocidio. Era responsable de la revista “Diálogo” en la cual se publicaron artículos incitando a cometer matanzas contra los Tutsis. El cura dijo que seguía órdenes de sus superiores cuando firmó los documentos y que las decisiones eran tomadas por el jefe de la congregación, el también belga Jef Vleugles. El fiscal Emmanuel Rukangira dijo que Theunis incitó al genocidio al publicar en su revista Dialogo artículos que originalmente fueron publicados en la revista extremista Kangura. El ex editor de la misma, Hassan Ngeze, ya fue sentenciado a cadena perpetua por la corte de Naciones Unidas por el genocidio ruandés.

Genocidas notorios se esconden y son protegidos en conventos, monasterios y parroquias.
En Francia, el abate Munyeshyaka y otros están protegidos por las autoridades civiles y políticas de las acusaciones por implicación en las matanzas. Muchos sacerdotes genocidas ruandeses lograron huir a Europa y Canadá.

Aunque se demuestra que hay una gran implicación directa de la Iglesia o miembros de la Iglesia en el genocidio, quizás sea totalmente generalizada la implicación indirecta de la misma: "Podíamos haber hecho mucho más para evitarlo. No usamos nuestra influencia para detener las matanzas", confiesan varios de los religiosos, nunca sus obispos.



El futuro de Ruanda
Las perspectivas para Ruanda no resultan muy esperanzadoras: el poder se encuentra en manos de un círculo cada vez más reducido de tutsis en torno al “hombre fuerte”, Paul Kagame; los hutus mantiene sus iniciativas armadas; el gobierno ruandés participa además activamente en la guerra del Congo; la represión gubernamental se mantiene muy intensa; la situación económica es muy grave: el 70% de la población vive bajo el límite de pobreza; la aplicación de la justicia es lenta, ineficaz y desigual, con 120.000 detenidos a los que no se les ha abierto proceso, de los cuales muchos mueren por las condiciones en que se encuentran, en tanto suele ocurrir que un detenido liberado es asesinado; el hecho de que el genocidio diezmara a los intelectuales del país agrega dificultades para su recuperación; y no existe ninguna iniciativa oficial en favor de la reconciliación.

Sin embargo, han ido apareciendo algunas señales positivas: además de que se van reconstruyendo viviendas, comienzan a proliferar las asociaciones de ciudadanos comunes y corrientes, como las de mujeres generalmente solas y con terribles experiencias a cuestas; las de defensa del medio ambiente; las cooperativas de crédito; etc. Pero la más influyente es la asociación que nuclea a las víctimas, denominada “Ibuka” (Recuérdalo), que trabaja contra el olvido y la negación y mantiene algunos lugares destruidos como recordatorios.

La masacre de Ruanda, otra de las guerras olvidadas en las que se han perdido centenares de miles de vidas humanas, por lo general de la población a la que nada le preocupa el juego político de quienes la gobiernan y sólo pretenden vivir en paz con sus cultivos, su ganado o su alfarería. Víctimas de un sangriento juego de ajedrez que disputan, utilizándolas como peones, las grandes potencias mundiales y cuyo premio al ganador puede ser un ambicionado mineral, los recursos petrolíferos o todo a la vez.

martes, 13 de julio de 2010

Mundial de fútbol 2010: Sudáfrica: 6.000 millones de euros de gastos en el país más desigual del mundo



El Mundial de Fútbol 2010 de la FIFA debe ser expuesto como la completa farsa que es. El ZACF condena duramente el atrevimiento y la hipocresía del gobierno al presentar el evento como una oportunidad "única en la vida" para el desarrollo de aquellos que viven en Sudáfrica (y el resto del continente). Lo deslumbrantemente claro es que la "oportunidad" es y sigue siendo de la frenética sed del capital mundial y nacional y la élite gobernante sudafricana. De hecho, por decir lo menos, el evento probablemente tendrá más consecuencias devastadoras para los pobres y la clase obrera sudafricana, un proceso que ya está en funcionamiento.

En la preparación para recibir el Mundial el gobierno ha gastado cerca de R800 billones -6000 millones de euros- (R757 billones en desarrollo de infraestructura y R30 billones en estadios que nunca más serán llenados), una gigantesca bofetada en el rostro de aquellos que viven en un país caracterizado por su pobreza desesperada y por una tasa de desempleo que bordea el 40%. En los últimos cinco años los trabajadores pobres han expresado su indignación y desacuerdo respecto al fracaso del intento del gobierno de reparar la enorme desigualdad social en alrededor de 8.000 protestas por servicios básicos y vivienda en todo el país. Esta pauta de gastos es una evidencia más del mantenimiento del fallido modelo capitalista neoliberal y su economía "del goteo", que no ha hecho más que profundizar la desigualdad y la pobreza a nivel global. A pesar de haberlo negado antes, el gobierno ha admitido recientemente esto dando un giro, y ahora finge que el proyecto "jamás tuvo la intención" de generar ganancias.

Sudáfrica necesita desesperadamente infraestructura pública de gran escala, especialmente en el sector del transporte público, que en algunas ciudades - como Johannesburgo - está casi completamente ausente. El Gautrian [tren de alta velocidad], que fue lanzado el Martes 8 de Junio (justo a tiempo para el gran evento) es probablemente la mayor ironía: en un país en el que la gran mayoría cuenta con inseguros mini-buses taxis privados para recorrer grandes distancias diariamente, el Gautrain ofrece alta velocidad, lujoso transporte para los turistas y aquellos que viajan entre Johannesburgo y Pretoria... al menos para los que pueden pagarlo, tomando en cuenta que un simple viaje entre el del aeropuerto a Sandton cuesta la gran suma de R100. La misma imagen se muestra por todos lados: la Compañía de Aeropuertos de Sudáfrica (ACSA) ha gastado cerca de R16 billones en mejorar los aeropuertos, la privada Agencia Nacional de Carreteras Ltda. (SANRAL) ha gastado casi R23 billones en una nueva red de carreteras con peaje, que significará estrictas medidas de recuperación de costos para devolver los billones invertidos, y la mayoría de lo cual será solo un ínfimo beneficio para el pueblo pobre sudafricano. A lo largo de todo el país las municipalidades han emprendido planes de regeneración urbana... acompañados de planes de aburguesamiento, tal como los intentos del gobierno de empapelar rápidamente la dura realidad sudafricana.

Alrededor de 15.000 personas sin techo y niños de la calle han sido acorralados y botados en refugios en Johannesburgo; en Ciudad del Cabo la municipalidad ha desalojado a miles de personas de áreas pobres y campamentos ilegales como parte del proyecto de "embellecimiento" de la Copa Mundial. Ciudad del Cabo (sin éxito) intentó desalojar a 10.000 residentes de Joe Slovo [uno de los asentamientos ilegales más grandes de Sudáfrica] de sus hogares para esconderlos de los turistas que viajaban por la autopista N2, y en otros lugares se han eliminado para hacer espacio a estadios, estacionamientos para los fanáticos o estaciones de tren [2]. En Soweto, las calles han sido embellecidas a lo largo de las principales rutas de turistas y de la FIFA, en tanto las escuelas adyacentes lucen ventanas rotas y construcciones que prácticamente se vienen abajo.

Si bien muchos sudafricanos se mantienen sin convencer, otros son inundados y arrastrados por el diluvio de propaganda nacionalista que apunta a desviar la atención del circo que es el Mundial. Cada Viernes ha sido considero "Viernes de fútbol", día en el que se alienta a la "nación" (y se fuerza a los chicos de la escuela) a lucir remeras de Bafana-Bafana [la selección nacional africana]. Los autos son equipados con banderas, la gente aprende a bailar el "Diski-dance" que es bailado en cada restorán turístico, y se compran muñecos de la mascota Zakumi. Todo escéptico a este show es denigrado como antipatriótico: el principal ejemplo aparece cuando la huelga del Sindicato Sudafricano de Trabajadores del Transporte y Aliados (SATAWU) se deja de lado "por interés nacional" [3]. En un contexto en el que cerca de un millón de trabajados han sido perdidos en el curso del año pasado, las celebraciones del gobierno de que la copa mundial ha creado cerca de 400.00 puestos son vacías e insultantes. Los trabajos que han sido creados a la carrera son en su mayoría casuales o con "Contratos a plazo fijo", tomados por los trabajadores que no están sindicalizados y que son pagados muy por debajo del salario mínimo.

Aparte de la represión de los sindicatos, los movimientos sociales han recibido una hostilidad similar de parte del Estado, que ha puesto extraoficialmente una prohibición absoluta a toda protesta durante el curso del evento. De hecho, hay cierta evidencia de que esto se ha llevado a cabo ya desde el primero de Marzo. De acuerdo a Jane Duncan [del Instituto de Libertad de Expresión]:

Un impactante informe realizado a fines de la semana pasada acerca de las otras municipalidades que son sede de partidos del Mundial ha revelado que una prohibición total a concentraciones está en funcionamiento. En palabras de la municipalidad de Rustenberg, "los encuentros están cerrados por el Mundial". La municipalidad de Mbombela recibió un informe de parte del SAPS [servicio policial sudafricano] de que no iban a permitir concentraciones durante la Copa Mundial. El Concejo Municipal de Ciudad del Cabo ha declarado que continúa aceptando solicitudes de marchas, pero señaló que "sería un problema" durante el periodo del Mundial. De acuerdo a las municipalidades de Bahía Nelson Mandela y Ethekwini, la policía no permitirá concentraciones a lo largo del periodo del Mundial [4].

Aunque es claro que la constitución, a menudo aclamada por su "progresismo", está lejos de ser garante de la libertad y la igualdad que el gobierno dice que es, esta nueva forma de represión está claramente en contradicción con el derecho constitucional de las libertades de expresión y reunión. Sin embargo, los movimientos sociales en Johannesburgo, incluyendo al Foro Anti-Privatización y muchos otros, no se han dado fácilmente por vencidos, habiendo hecho gestiones para conseguir autorización para una marcha de protesta el día de apertura con la ayuda del Instituto de Libertad de Expresión. No obstante, la marcha está siendo forzada a ser contenida a tres kilómetros del estadio, en donde no atraerá el tipo de atención mediática que al gobierno preocupa.

No ha sido solo el Estado el que ha sido severo en términos represivos con los pobres y con cualquier actividad o manifestación en contra del Mundial en el marco de pintar a Sudáfrica como un anfitrión abierto de brazos que invita a acudir en masa a sus hoteles de alta categoría, posadas y cocteles, sino que lo hace bajo la orientación de aquel imperio legal de Sepp Blatter y sus amigos llamado FIFA. No solo esperan beneficiarse de una ganancia inesperada de cerca de 1.2 billones de euros, sino que han ganado ya alrededor de un millón de euros solo con los derechos de los medios de comunicación. Los estadios, y las áreas que los rodean, que han sido transferidos a la FIFA por la duración del torneo (literalmente "libres de impuestos", creando áreas controladas y monitoreadas por la FIFA exentas de los impuestos normales y otras leyes estatales), y todas las rutas hacia y desde los estadios han sido limpiadas por la fuerza de todo aquel que venda productos no autorizados de la FIFA y de aquellos que sobreviven en campamentos ilegales a lo largo de las rutas del aeropuerto. Lo mismo ocurrió con las personas que contaban con las ventas del Mundial para aumentar sus ingresos para sobrevivir, que son abandonados al "goteo" de la economía.

La FIFA, como dueña exclusiva de la marca de la Copa Mundial y sus productos derivados, tiene además un equipo de aproximadamente 100 abogados revisando el país por cualquier venta no autorizada de esos productos o comercialización de la marca. Dichos productos son confiscados y los vendedores son arrestados a pesar del hecho de que la mayoría de las personas en Sudáfrica y del continente compran sus productos del sector del comercio ilegal, en tanto pocos tienen R400 para gastar en camisetas de equipos y otros. También ha amordazado efectivamente a periodistas con una cláusula acreditada que previene que las organizaciones de medios de comunicación desacrediten a la FIFA, comprometiendo de forma clara la libertad de prensa [5].

La mayor ironía es que el fútbol fue alguna vez verdaderamente el juego de la clase trabajadora. Ver partidos en vivo en estadios era barato y fácilmente accesible para las personas que optaban por usar 90 minutos de su vida en olvidar la pesadez diaria en la que vivían bajo la bota del patrón y del Estado. Hoy, el fútbol profesional y la Copa Mundial da ganancias exorbitantes a un pequeño grupo de la élite global y nacional (con billones innecesariamente gastados y en tiempos de una crisis global del capitalismo) que cobran a los clientes miles de rands, libras, euros, etc. temporada a temporada para ver con molestia a futbolistas que cobran excesivos sueldos caer y rodar ante el menor empujón, y que discuten, a través de agentes parasitarios, acerca de si merecen o no sus enormes sueldos. Un juego que en muchos aspectos mantiene su belleza estética, que ha perdido su alma de clase obrera y ha sido reducido a otra mercancía a explotar.

Bakunin dijo una vez que "la gente va a la iglesia por las mismas razones por las que va a la taberna: para perder la conciencia, para olvidar su miseria, para imaginarse, aunque sea por unos minutos, libres y felices". Quizá, entre las enceguecedoras banderas nacionalistas flameando y el sonido de las vuvuzelas [cornetas], podemos sumar el deporte a su ecuación y agregar que puede parecer más fácil olvidar que tomar parte activa en el combate contra la injusticia y la desigualdad. Hay muchos que lo hacen, sin embargo, y los pobres y la clase obrera son menos maleables a la ilusión de lo que al gobierno le gustaría creer. Desde los acampes temporarios a la puerta de los estadios, hasta las protestas y manifestaciones masivas, pasando por las acciones huelguistas en el campo, autorizadas o no, a pesar de las burlas y los abucheos y las categorías de "anti-patriótico" o las prohibiciones a la libertad de expresión, haremos oír nuestras voces desafiantemente para exponer las terribles desigualdades que caracterizan a nuestra sociedad y a los juegos globales llevados a cabo a expensa de las vidas de aquellos sobre los que se han construido los imperios y que serán, tarde o temprano, destruidos.

Esta declaración fue publicada por el Zabalaza Anarchist Communist Front [Frente Anarco Comunista Zalabaza]

Extraído de: http://www.ainfos.ca/ca/ainfos10965.html

Waka waka. Porque esto es África.

Porque la vida en África no es ninguna fiesta:

lunes, 14 de junio de 2010

¿Cuánto influye la T.V. en nuestro 'inconsciente'?


Los sueños reflejan lo que experimentamos cuando estamos despiertos; pero el subconsciente, libre del mandato de la corteza racional, juega con nuestras experiencias, emociones e ideas almacenadas en la memoria y en el sistema límbico (zonas que permanecen activas durante el sueño).

Resulta curiosa e inquietante la conclusión de un estudio realizado por Eva Murzyn, de la Universidad de Dundee (Escocia):
las personas mayores que durante su infancia sólo vieron la T.V. en blanco y negro siguen soñando igualmente en blanco y negro muchos años después, a diferencia de los jóvenes actuales que sueñan mayoritariamente en color. Existe un periodo crítico en la infancia en donde ver [programas y películas] tiene un gran impacto en el modo que se forman los sueños. Esto podría suceder entre los tres y los 10 años. La psicóloga comenta que no importa cuánto tiempo se encuentre una persona mirando el televisor, tanto como la impresión que causa lo que ha visto el espectador.

Esto demuestra la influencia determinante que tiene la televisión en la infancia y cómo moldea el inconsciente humano a todos los niveles: modas, actitudes, valoraciones, prejuicios... y sueños.

viernes, 28 de mayo de 2010

¿De qué tenemos que pedir perdón?





Tras el alzamiento zapatista el 1 de enero de 1994, el entonces presidente Salinas se ofreció a otorgarles el "perdón" si deponían las armas.

La respuesta de los zapatistas por medio del "Subcomandante Marcos" fue la siguiente carta:


Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo... 18 de Enero de 1994


Hasta el día de hoy, 18 de enero de 1994, sólo hemos tenido conocimiento de la formalización del "perdón" que ofrece el gobierno federal a nuestras fuerzas. ¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? ¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? ¿De no habernos atenido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria? ¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos? ¿De habernos preparado bien y a conciencia antes de iniciar? ¿De haber llevado fusiles al combate, en lugar de arcos y flechas? ¿De haber aprendido a pelear antes de hacerlo? ¿De ser mexicanos todos? ¿De ser mayoritariamente indígenas? ¿De llamar al pueblo mexicano todo a luchar, de todas las formas posibles, por lo que les pertenece? ¿De luchar por libertad, democracia y justicia? ¿De no seguir los patrones de las guerrillas anteriores? ¿De no rendirnos? ¿De no vendernos? ¿De no traicionarnos?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? ¿Los que, durante años y años, se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo? ¿Los que nos llenaron las bolsas y el alma de declaraciones y promesas? ¿Los muertos, nuestros muertos, tan mortalmente muertos de "muerte natural", es decir, de sarampión, tosferina, dengue, cólera, tifoidea, mononucleosis, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares? ¿Nuestros muertos, tan mayoritariamente muertos, tan democráticamente muertos de pena porque nadie hacía nada, porque todos los muertos, nuestros muertos, se iban así nomás, sin que nadie llevara la cuenta, sin que nadie dijera, por fin, el "¡YA BASTA!" que devolviera a estas muertes su sentido, sin que nadie pidiera a los muertos de siempre, nuestros muertos, que regresaran a morir otra vez pero ahora para vivir? ¿Los que nos negaron el derecho y don de nuestras gentes de gobernar y gobernarnos? ¿Los que negaron el respeto a nuestra costumbre, a nuestro color, a nuestra lengua? ¿Los que nos tratan como extranjero en nuestra propia tierra y nos piden papeles y obediencia a una ley cuya existencia y justeza ignoramos? ¿Los que nos torturaron, apresaron, asesinaron y desaparecieron por el grave "delito" de querer un pedazo de tierra, no un pedazo grande, no un pedazo chico, sólo un pedazo al que se le pudiera sacar algo para completar el estómago?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?

¿El presidente de la república? ¿Los secretarios de estado? ¿Los senadores? ¿Los diputados? ¿Los gobernadores? ¿Los presidentes municipales? ¿Los policías? ¿El ejército federal? ¿Los grandes señores de la banca, la industria, el comercio y la tierra? ¿Los partidos políticos? ¿Los intelectuales? ¿Galio y Nexos? ¿Los medios de comunicación? ¿Los estudiantes? ¿Los maestros? ¿Los colonos? ¿Los obreros? ¿Los campesinos? ¿Los indígenas? ¿Los muertos de muerte inútil?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?

Bueno, es todo por ahora.
Salud y un abrazo, y con este frío ambas cosas se agradecen (creo), aunque vengan de un "profesional de la violencia".


Aún hoy los zapatistas siguen soportando los ataques, desapariciones y asesinatos:
http://enlacezapatista.ezln.org.mx


martes, 20 de abril de 2010

Software libre


El software libre es la denominación del software (equipamiento lógico o soporte lógico de un ordenador, y comprende el conjunto de los componentes lógicos necesarios para hacer posible la realización de tareas específicas) que respeta la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido y, por tanto, una vez obtenido puede ser usado, copiado, estudiado, cambiado y redistribuido libremente.

El "Software Libre" es un asunto de libertad, no de precio. Para entender el concepto, debe pensarse en «libre» como en «libertad de expresión», no como en «cerveza gratis».
De modo más preciso, se refiere a cuatro libertades de los usuarios del software:

* La libertad de usar el programa, con cualquier propósito (libertad 0).
* La libertad de estudiar el funcionamiento del programa, y adaptarlo a las necesidades (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición previa para esto.
* La libertad de distribuir copias, con lo que puede ayudar a otros (libertad 2).
* La libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie (libertad 3). De igual forma que la libertad 1 el acceso al código fuente es un requisito previo.

El Proyecto GNU se inició en 1984 para desarrollar un sistema operativo completo tipo Unix de software libre.

Linux es un sistema operativo, gratuito y de libre distribución, inspirado en el sistema UNIX para ordenadores PC (Personal Computer) basados en arquitecturas Intel.

Este sistema "alternativo" fue escrito inicialmente por un estudiante de informática perteneciente a la Universidad de Helsinki (Finlandia) llamado Linus Torvalds y, posteriormente, desarrollado y seguido por cientos de programadores de todo el mundo. Este sistema nace a raíz de una idea de Linus de crear un sistema clon de UNIX el cual no tuviera ningún tipo de software comercial y además lo pudiera disfrutar cualquier usuario libremente.

La combinación de GNU y Linux es el sistema operativo GNU/Linux, actualmente se usa en millones de ordenadores. En ocasiones, esta combinación se denomina incorrectamente Linux. Hay muchas variantes o «distribuciones» de GNU/Linux. Las distribuciones de GNU/Linux están completamente formadas por software libre.

Además, es un sistema que puede convivir con otros sistemas operativos: Es un sistema que no crea ningún tipo de conflicto ante la posibilidad de querer elegir e instalar diferentes sistemas operativos en un mismo disco.

Programas que utilizan el sistema de código abierto: Linux, Wordpress, Mozilla, Drupal, MySQL, VideoLAN, Gimp.

domingo, 11 de abril de 2010

Videojuego real en Irak.


Un vídeo difundido por la organización Wikileaks a partir de fuentes militares, muestra, desde la visión de un piloto de un helicóptero Apache, los disparos contra un grupo de hombres armados y otros que no portan armas y que andan por la calle en un barrio de Nuevo Bagdad. Dicho video contradice la versión oficial sobre cómo el Ejército de Estados Unidos mató a once iraquíes el 12 de julio de 2007, entre los que se encontraba el fotógrafo Namir Noor-Eldeen y un conductor, Saeed Chmagh, que trabajaban para la agencia de noticias Reuters.

En el vídeo, se escucha por ejemplo a los militares celebrar las muertes al grito de "¡mira esos bastardos muertos! Qué lindo"; suplicar por permiso para disparar contra un hombre que para su vehículo para asistir a los heridos; burlas y risas en situaciones como cuando un tanque pasa por encima del cuerpo de uno de los asesinados... Además, cuando las fuerzas terrestres estadounidenses llegan y encuentran a niños heridos en la camioneta a la que habían disparado, los pilotos culpan a los iraquíes: “Bueno, es su culpa por traer niños a la batalla”, dijo uno. “Es verdad”, respondió otro.

El vídeo, presentado en Washington y titulado "Asesinato Colateral", describe también el transcurso del rescate de las víctimas, donde fueron heridos también dos niños. En las imágenes se puede apreciar que nadie estaba atacando a los soldados de EEUU.

Además, se identifica a los dos miembros del equipo de Reuters llevando cámaras. En la misma calle hay otros hombres armados (circunstancia que no es anormal en las calles de la capital iraquí) pero no se muestran hostiles hacia el helicóptero militar. De hecho, parecen no reparar en su presencia.

Al día siguiente del ataque, el Ejército estadounidense explicaba la muerte de los trabajadores del medio de comunicación como parte de un "enfrentamiento entre sus tropas e insurgentes", aunque en el video se aprecia que no hubo intercambio alguno de disparos.

Un portavoz militar dijo en esas fechas al diario The New York Times que "no hay duda de que las fuerzas de la coalición estaban claramente en el medio de operaciones de combate contra una fuerza hostil".

La agencia Reuter exigió sin éxito una investigación de las circunstancias y la obtención del material audiovisual apelando a la Ley de Libertad de Información. Como respuesta, el Ejército estadounidense concluyó que las acciones de los soldados durante el suceso estaban de acuerdo con la ley en conflictos armados y reglas de combate (Rules of Engagement), la normativa sobre cuándo, dónde y cómo el uso de la fuerza debe ser usada.

Según RSF, 221 periodistas y trabajadores relacionados con los medios han muerto en Iraq desde marzo de 2003.

Con este hecho se vuelve a comprobar que siempre utilizan los mismos argumentos, como si tuvieran preparado un documento para el caso en que sus militares asesinen a civiles, periodistas... justificar y darles impunidad a sus militares.

jueves, 18 de febrero de 2010

El proyecto HAARP: Máquinas para modificar y controlar el tiempo


HAARP: High Frequency Advanced Auroral Research Project (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia).

Se trata de un proyecto de la Fuerza Aérea norteamericana desarrollado en unas instalaciones militares situadas en Gakona, Alaska, que consiste en 180 antenas funcionando en conjunto como una sola antena con una potencia de 1 GW con ondas de radio de alta frecuencia, que penetran en la atmósfera inferior e interactúan con la corriente de los elecrojets aureales.

Los pulsos emitidos artificialmente estimulan la ionosfera creando ondas que pueden recorrer grandes distancias a través de la atmósfera inferior y penetran dentro de la Tierra para encontrar depósitos de mísiles, túneles subterráneos, o comunicarse con submarinos sumergidos, entre mucha otras aplicaciones.

Para entenderlo mejor, conviene definir lo que se denomina "Electrojet aureal": se trata de una electricidad existente que se encuentra "flotando" sobre la Tierra. Al depositar energía en ella se cambia el medio, cambiando la corriente y generando ondas LF (Low Frecuency) y VLF (Very Low Frecuency).

HAARP enviará haces de radiofrecuencia dentro de la ionosfera con la intención de acercar el electrojet a la Tierra para aprovecharlo en una gran estación generadora.

Los "electrojet" afectan al clima global. Algunas veces durante una tormenta eléctrica llegan a tocar la Tierra, afectando a las comunicaciones y suministros eléctricos e incluso alteraciones en el estado del ser humano.

El propio creador del calentador ionosférico del proyecto HAARP, Bernard Eastlund, asegura que su invento podría, también, controlar el clima. Una afirmación que ha llevado a Begich a concluir que si el HAARP operase al cien por cien podría crear anomalías climatológicas sobre ambos hemisferios terrestres, siguiendo la teoría de la resonancia tan empleada por Nikola Tesla en sus inventos. Un cambio climatológico en un hemisferio desencadenaría otro cambio en el otro hemisferio. Una posibilidad que no se debe descartar, sobre todo a tenor de las opiniones de científicos de la Universidad de Stanford, que aseguran que el clima mundial podría ser controlado mediante la transmisión de señales de radio relativamente pequeñas, a los cinturones de Van Allen. Por resonancia, pequeñas señales activadoras pueden controlar energías enormes.

HAARP se puede considerar como un verdadero "calefactor" de la alta atmósfera, provocando una ionización que puede acarrear consecuencias imprevisibles, y que gracias a su efecto "espejo" podría dirigir sus efectos hacia cualquier zona del planeta. Estaríamos hablando de un nuevo tipo de arma, capaz de intensificar tormentas o prolongar sequías sobre territorio de un supuesto enemigo, y perjudicándolo sin que éste se diera cuenta sin más … ¿ ficción ?.

El proyecto es tan controvertido como peligroso. Sus defensores aducen un sinfín de ventajas de carácter científico, geofísico y militar, pero sus detractores están convencidos de que podrían tener consecuencias catastróficas para nuestro planeta, desde arriesgadas modificaciones en la ionosfera, hasta la "manipulación de la mente humana".

De acuerdo con la Dra. Rosalie Bertell, HAARP forma parte de un sistema integrado de armamentos, que tiene consecuencias ecológicas potencialmente devastadoras:
"Se relaciona con cincuenta años de programas intensos y crecientemente destructivos para comprender y controlar la atmósfera superior. Sería precipitado no asociar HAARP con la construcción del laboratorio espacial que está siendo planeado separadamente por los Estados Unidos. HAARP es parte integral de una larga historia de investigación y desarrollo espacial de naturaleza militar deliberada. Las implicaciones militares de la combinación de estos proyectos son alarmantes… La capacidad de la combinación HAARP/Spacelab/cohete espacial de producir cantidades muy grandes de energía, comparable a una bomba atómica, en cualquier parte de la tierra por medio de haces de láser y partículas, es aterradora. El proyecto será probablemente "vendido" al público como un escudo espacial contra la entrada de armas al territorio nacional o, para los más ingenuos, como un sistema para reparar la capa de ozono".

Fuera de la manipulación climática, HAARP tiene una serie de otros usos relacionados: "HAARP podría contribuir a cambiar el clima bombardeando intensivamente la atmósfera con rayos de alta frecuencia. Convirtiendo las ondas de baja frecuencia en alta intensidad podría también afectar a los cerebros humanos, y no se puede excluir que tenga efectos tectónicos", según Begich. Es más, según él, los sistemas electromagnéticos podrían ser empleados incluso para provocar trastornos fisiológicos de importancia moderada o grave, tales como distorsiones perceptibles y/o desorientación, y hasta para estimular las capacidades paranormales de determinados individuos.

La evidencia científica reciente sugiere que el HAARP está en funcionamiento y que tiene la capacidad potencial de desencadenar inundaciones, sequías, huracanes y terremotos. Desde un punto de vista militar, HAARP es un arma de destrucción masiva. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar selectivamente los sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras.

¿Cómo se alteraría el clima con este proyecto?

Se ha sugerido en diversos trabajos científicos que los vientos de la alta altmósfera juegan un papel importante en el chorro, que a su vez controla las estructuras de tiempo en superficie. Otros autores han estudiado el “auroreal electrojet”, y han encontrado que existe una relación muy estrecha con los vientos a 80 km de altura. Por lo tanto los sistemas electrojet–vientos troposféricos están, aparentemente, correlacionados.

Por ello, uno de los objetivos del HAARP es modular las corrientes del electrojet y así afectar a la intensidad y dirección de los vientos zonales y del chorro. Por otra parte, el poder “calentar” ciertas zonas hostiles del globo podría generar las condiciones meteorológicas para producir sequías.

Las primeras pruebas operativas del proyecto se realizaron en el 2004.

Página web oficial del proyecto HAARP: http://www.haarp.alaska.edu/

Información oficial del Parlamento Europeo sobre el proyecto:
http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+REPORT+A4-1999-0005+0+DOC+XML+V0//ES

Extraído: "(...) El 5 de febrero de 1998 la Subcomisión de Seguridad y Desarme del Parlamento Europeo celebró una audiencia sobre, entre otras cosas, el HAARP. Se invitó a representantes de la OTAN y de los EE.UU., pero declinaron la invitación. La subcomisión lamenta que los EE.UU. no enviaran a un representante para responder a las preguntas o aprovechar la oportunidad de comentar el material presentado (...)".



La supuesta capacidad del HAARP para influir sobre la mente humana se le atribuye principalmente a las denominadas "teorías conspirativas" (Begich) y al parecer no hay (al menos de momento) evidencias claras de que sea posible.

Aunque aquí se difunde la opinión de ciertos científicos reconocidos (
Elizabeth Rauscher, Rosalie Bertell...) que advierten de la posibilidad de modificar el clima, otros muchos científicos niegan que el HAARP tenga esta capacidad.

jueves, 21 de enero de 2010

Efectos de la telefonía móvil sobre los seres vivos


Facultad de Biología U.C.M:
Alfonso Balmori Martínez.

La generalización del uso de la telefonía móvil se produjo durante los años 90 del siglo XX. Desde entonces no ha cesado la polémica sobre los supuestos efectos de esta tecnología sobre la salud de las personas y sobre el medio ambiente.

Para un observador externo a la compleja temática que encierra, puede dar la impresión de que el “mundo científico” está absolutamente polarizado entre dos posiciones contrapuestas. La de los que dicen que los niveles recomendados por el ICNIRP (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection) son suficientes para proteger la salud de las personas y el medio ambiente y los que sostienen que es necesario reducir drásticamente esos niveles, ya que las recomendaciones actuales no están tomando en consideración los efectos no térmicos sobre los organismos vivos, ni los efectos acumulativos provocados por una radiación continua de bajo nivel.

Durante los últimos años se han producido algunos importantes avances en la ciencia, que han inclinado la balanza hacia el lado de los científicos que piden precaución y una reducción de los niveles de exposición a los que están expuestos los seres vivos. Comentaremos algunos de estos avances en esta breve revisión.

En diciembre de 2004 se conocieron los resultados definitivos del Proyecto “REFLEX” (acrónimo de “Risk Evaluation of Potential Environmental Hazards from Low Energy Electromagnetic Field (EMF) Exposure Using Sensitive in vitro Methods”), en el que intervinieron 12 equipos de investigación de 7 países de la Unión Europea, entre ellos España. La investigación se realizó trabajando “in vitro” con células humanas y animales y ha servido para confirmar que las radiaciones de un teléfono móvil tienen capacidad para romper el ADN, aunque se desconocen todavía los mecanismos biológicos implicados (http://www.jrc.cec.eu.int/emf-net/emfprojects.cfm?prjtype=2)

El estudio completo puede descargarse en:

(http://www.verum-foundation.de/cgi-bin/content.cgi?id=euprojekte01)

Tras estos resultados se puede afirmar que la radiación de los teléfonos móviles a los niveles de densidad de potencia actuales tiene efectos genotóxicos. Tradicionalmente se había considerado imposible que las radiaciones no ionizantes a bajas densidades de potencia produjeran estos efectos. Pero estos resultados no son nuevos, el equipo de Henry Lai del laboratorio de investigación en bioelectromagnetismo (Departamento de bioingeniería de la Universidad de Washington), publicó esto mismo hace 10 años, cuando el despliegue de la telefonía móvil se encontraba en sus inicios (Lai y Singh, 1995). (http://www.washington.edu/alumni/columns/march05/wakeupcall01.html)

Este hallazgo no implica necesariamente daños a la salud de las personas o animales expuestos, ya que las células del organismo tienen eficientes sistemas de reparación celular. Pero por desgracia algunos estudios publicados durante los últimos años sugieren que los sistemas defensivos y los mecanismos de reparación celular pueden verse afectados por estas radiaciones (Hallberg y Johansson, 2004).

Los estudios epidemiológicos realizados con usuarios de teléfonos móviles muestran que su uso continuado puede provocar efectos a largo plazo como problemas oculares (Dovrat et al., 2005) de audición (García Callejo et al., 2005), en la barrera hematoencefálica (Salford et al., 2003) o en la reproducción (Davoudi et al., 2002).

Una consecuencia de estos resultados es que han dejado obsoleta la Recomendación Europea (1999/519/CE) asumida por la legislación española, que adoptó los niveles recomendados por el ICNIRP y sirvió como base para definir los máximos niveles de exposición de las personas.


Por otra parte los estudios epidemiológicos realizados en el entorno de antenas de telefonía revelan problemas de salud (el llamado síndrome de microondas) entre los vecinos de la instalación (Hutter et al., 2002; Santini et al., 2003; Navarro et al., 2003; Oberfeld et al., 2004). En los escasos estudios epidemiológicos realizados hasta el momento los casos de cáncer pueden llegar a cuadriplicarse en las cercanías de las antenas (Eger et al., 2004; Wolf y Wolf, 2004). Se han propuesto algunos modelos plausibles de promoción tumoral de estas radiaciones que han tenido un gran eco entre los especialistas (Leszczynski et al., 2002). La radiación del teléfono móvil sería absorbida por el tejido cerebral y activaría las proteínas del estrés (hsp 27), provocando un incremento de la permeabilidad de la barrera hematoencefálica y modificando el patrón de apoptosis (muerte celular programada) que impediría la destrucción de las células viejas o transformadas (que han sufrido roturas en su ADN).

Previamente a la implantación de la tercera generación (UMTS), el gobierno holandés encargó un estudio en el que se comprobaron alteraciones cognitivas y de salud por las emisiones de las antenas de telefonía móvil UMTS (Zwamborn et al., 2003). El estudio completo puede descargarse en:

http://www.tno.nl/tno/actueel/tno_nieuws/2004/onderzoek_tno_naar_effect/tno_fel_report_03148_def.pdf


Efectos en las aves

Se ha realizado un limitado número de investigaciones sobre los efectos de los campos electromagnéticos en las aves. Para la exposición a campos de baja frecuencia (Transformadores y líneas de alta tensión) la conclusión es que afectan a las aves y muchos de los efectos encontrados han sido adversos, aunque no siempre consistentes. Se han observado alteraciones del comportamiento, de la fisiología, del sistema endocrino y el sistema inmunitario, así como efectos en el éxito reproductivo, el crecimiento y el desarrollo. La revisión de Fernie y Reynolds (2005) puede descargarse en: (http://www.ierp.bham.ac.uk/publications/Fernie%20and%20Reynolds%202005.pdf)

El alcance de los campos electromagnéticos producidos por líneas o aparatos eléctricos no tiene nada que ver con el de las radiaciones de las antenas de telefonía (la distancia a la que llegan es de centímetros en el primer caso y de kilómetros en el segundo). Para los efectos de las radiofrecuencias en las aves se ha publicado una revisión en Ardeola (Balmori, 2004 a). (http://www.ardeola.org/article?id=1211)

Un estudio reciente (Balmori, 2005), que ha motivado la preparación de esta pequeña nota, echa más leña al fuego de los posibles efectos que estaría teniendo la telefonía móvil sobre la fauna. Se realizó un seguimiento de una población de cigüeñas en Valladolid, en las proximidades de antenas de telefonía móvil con el objetivo de investigar sus efectos. La productividad total en 30 nidos situados a menos de 200 metros de las antenas fue 0,86 ± 0,16. En otros 30 nidos alejados más de 300 metros de las antenas la productividad prácticamente se duplicó, con un valor promedio de 1,6 ± 0,14. Doce nidos (40%) situados a menos de 200 metros de las antenas no tuvieron pollos, mientras que solamente un nido (3.3%) de los situados a más de 300 metros tuvo cero pollos. La intensidad del campo eléctrico fue más alta en los nidos situados a menos de 200 metros de las antenas (2,36 ± 0,82 V/m) que en los nidos alejados más de 300 metros de ellas (0,53 ± 0,82 V/m). Algunas cigüeñas que intentaron criar a menos de 100 metros de una o varias antenas de telefonía en la dirección del haz principal de emisión, no lograron construir su nido. Estos resultados son compatibles con la posibilidad de que las microondas pulsadas estén interfiriendo con la reproducción de las cigüeñas blancas y corroboran los resultados de investigaciones realizadas en laboratorio por otros autores.

Los efectos a largo plazo se han podido comprobar también sobre los árboles (Balmori, 2004 b). Este artículo se puede descargar en:

(http://www.revistaecosistemas.net/articulo.asp?Id=29&Id_Categoria=1&tipo=otros_contenidos)

Comentario final

Parece importante mencionar que en el terreno económico las grandes compañías de seguros se han negado a cubrir los posibles daños a la salud de las antenas de telefonía, y que los móviles cada vez traen más advertencias, como la de que se aleje del oído cuando está estableciendo la comunicación (ya que es el momento en el que emite más radiación).

Se ha sugerido que las industria podría estar poniendo en riesgo la salud de las personas (Leal et al., 2005) y provocando una contaminación ambiental que por desgracia es invisible, y que puede tener efectos imprevisibles sobre los seres vivos.

A lo largo del siglo XX se han producido varios episodios de “secuestro de la ciencia” por parte de las grandes empresas multinacionales, que retrasaron con éxito la toma de decisiones, como en el caso del amianto, el tabaco y el más actual de los transgénicos (ver revisión en: Corporate Corruption of Science. Ed.: David S. Egilman, and Susanna R. Bohme, 2005. INTERNATIONAL JOURNAL OF OCCUPATIONAL AND ENVIRONMENTAL HEALTH, 11 (4) Special Issue., que puede descargarse íntegro en: http://www.ijoeh.com/).

Esto mismo podría estar sucediendo con la telefonía móvil, como sugieren algunas revistas especializadas (http://www.microwavenews.com/).

De lo que no cabe ninguna duda es de que es necesario seguir investigando y de que los estudios con fauna expuesta a estas radiaciones pueden ser muy esclarecedores e imprescindibles para conocer la envergadura del problema al que nos enfrentamos.


http://www.ucm.es/info/biologia/actualiz/temp/telemovil.htm

domingo, 10 de enero de 2010

"La gente es buena" reflexión de una ciclista viajera


Aunque el miedo es inherente al ser humano, no resulta difícil encontrarse con personas que tienen una percepción del mundo en el que vivimos anegada por éste.

Ese miedo y desconfianza extrema (que de uno u otro modo se encuentra presente en todos nosotros) está en gran parte causada por los mensajes con los que diariamente nos bombardean desde los medios de comunicación consciente e inconscientemente, y tiene como una de sus consecuencias el conformismo ante lo existente, ya que hay miedo a perder, por lo que actúa como lastre a la hora de intentar cambiar nada. También contribuye a fusilar la empatía humana y a extender una visión egoísta del mundo, y pensar que este mundo se basa en "pisar a los demás para evitar ser pisado por otros", visión que cobra aún más fuerza cuando se acompaña de ignorancia y desconocimiento. En este último caso, los desconocidos o "diferentes" son aún más sospechosos y enemigos, dando vida de este modo a la proliferación de prejuicios de todo tipo.

Todo esto conforma un caldo de cultivo que lleva a muchos a pensar que el ser humano es "malo" por naturaleza.
Me he topado con un artículo (http://quieroentenderelmundo.wordpress.com/2009/11/17/la-gente-es-buena/) de una ciclista que se refiere un poco a esto y lo expresa así desde su experiencia personal:


"Una de las cosas que he aprendido viajando en bici es que hay mucha más gente buena que gente mala en el mundo.

¡No! ¡En serio! No me he vuelto loca.

En mi defensa he de decir que no soy la única que piensa eso. Casi todos los que han viajado lo suficiente comulgan con esta idea.

No lo digo muchas veces en voz alta porque cuando lo he hecho he recibido miradas irónicas acompañadas de una media sonrisa por parte de mi interlocutor que solo puedo interpretar como que piensan que soy idealista, ingenua, joven e inexperta, idiota o directamente todas esas cosas juntas.

Y es difícil culparles. Si uno pasa tiempo consumiendo medios de comunicación es muy posible que haya llegado directamente a la conclusión contraria: es decir, que el mundo es un sitio peligroso en el que vivir y salir a explorarlo solo puede tener un resultado –la muerte—. Viajar consiste en averiguar con qué grado de sadismo puede ésta ocurrir.

En la tele vemos casi todos los días noticias de asesinatos en masa llevados a cabo por locos, fanáticos o mafiosos; prostitución, drogadicciones, robos de guante blanco, suburbios en los que uno no para en los stops y desgracias de muy variados pelajes cuya intensidad y morbo va en crescendo.

No niego que las desgracias y los seres malvados existan, pero lo que uno ve en la tele no es el mundo. Lo que uno ve en la tele es una pequeña parte del mundo (solo aquella ínfima parte en la que ese día ha ocurrido algo) vista a través de los ojos de un trabajador asalariado que cobra más o menos dinero dependiendo de la cantidad de gente a la que sea capaz de llamar la atención.

Cuando uno se pone a nivel de calle y empieza a recorrer el mundo se da cuenta de varias cosas:

a) Las personas no son iguales a los pueblos y los pueblos no tienen nada que ver con los gobiernos. Es decir, en Irán hay un gobierno dictatorial, pero eso no quiere decir que sus habitantes sean dictadores o personas perversas. Solo quiere decir que tienen un mal gobierno. En la tele, sin embargo, solo aparecen pueblos y gobiernos y raramente personas.

b) Que la gente no reaccione como esperas no significa que sean mala gente. Posiblemente solo signifique que hay un choque cultural entre tú y ellos. Es decir, lo que para ti es un signo de educación para un francés puede ser un signo de pereza o avaricia. Lo que para ti es algo desproporcionado o ruidoso, para otro puede ser una forma de agasajo. Posiblemente cueste entender esto porque en la tele solo escuchamos un lado de la historia: el del reportero que viene de nuestra misma cultura.

c) En general hay un problema de expectativas. Los medios, la sociedad de consumo enseñan a esperar mucho y rápido (por ejemplo, perder 5 kilos en tres semanas), pero el mundo funciona de otra manera.

Cuando pasas muchas horas encima del sillín de una bici descubres que la vida no está hecha de momentos grandes sino más bien de momentos pequeños, como el olor de la tierra recién regada; una conversación casual con alguien que conociste mientras esperabas fuera del supermercado; o un corzo que se cruza en tu camino mientras atardece.

De la misma manera, la generosidad de la gente rara vez se expresa en grandes gestos, si no más bien con pequeños: los que te sostienen la puerta del metro para que entres, los que corren detrás de ti para devolverte algo que se te ha caído o te ofrecen un sitio donde dormir cuando llueve y no hay nada donde refugiarse en kms a la redonda. Y todos los días, sin querer, recibimos decenas de estos gestos.

Sin embargo esperar que los demás hagan eso es un error. Porque la generosidad no se pide, solo se recibe. Si se esperan continuamente cosas de los demás solo puede llegar a una conclusión: el mundo está lleno de egoístas; cuando en realidad debería llegar a otra: quizá soy tan egoísta que no me pongo en el lugar del otro: ¿pueden los demás hacer lo que yo les pido?

Así que si viajas en bici alguna vez, quizás llegues a la misma conclusión a la que yo he llegado. Que el mundo es un lugar bueno, lleno de gente generosa y amable, que piensa distinto pero siente igual que tú y que no siempre está en disposición de darte lo que tú quieres o necesitas. Eso no les hace malos o egoístas, sino simplemente humanos.

Pero no se lo digas a nadie porque pensarán que eres idealista, ingenua, joven e inexperta, boba o directamente todo eso junto".

lunes, 14 de diciembre de 2009

Cáncer infantil en los entornos de centrales nucleares alemanas


Por el Prof. Dr. Edmund Lengfelder, Instituto radiobiológico de la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich:


A raíz del número inusitado de casos de leucemia infantil en el entorno de la central nuclear de Krümmel y del vecino Centro de investigación de Geesthacht al este de Hamburgo, comisiones de científicos e investigadores inquirieron las causas de este fenómeno.

El Ministerio de medio ambiente informó a la población alemana sobre el resultado: en un área de 15 km. alrededor de centrales nucleares, no se había registrado un incremento de casos de cáncer y leucemia entre niños de hasta 14 años. Sin embargo, de un control de los resultados realizado por miembros de la Comisión de leucemia de Schleswig-Holstein (en actividad de 1992 hasta 2004) resultó el siguiente diagnóstico:

En un entorno de 5 km, hubo un incremento significativo de casos de leucemia en niños menores de 4 años. En un área de 5 hasta 10 km, hubo menos casos, y en el entorno de 10 hasta 15 km, aún menos.

Los que explotan las centrales nucleares, el Registro Nacional de Cáncer Infantil en Maguncia y los políticos del gobierno de Kohl, no veían ninguna relación entre los casos de cáncer y la emisión radiactiva de las plantas nucleares.


El gráfico ilustra el resultado central del estudio sobre cáncer infantil (KiKK). Éste prueba que, con una mayor cercanía entre la vivienda y la central nuclear, se eleva el riesgo de cáncer en niños menores de 5 años. El incremento concierne sobre todo la típica leucemia por radiaciones ionizantes. Una curva semejante es previsible según del principio de distancia en relación al centro de emisión. Aún a 50 km de distancia, se sobrepasan los valores normales para el cáncer infantil.


Los elevados valores registrados por los miembros de la comisión en el entorno de Krümmel/Geesthacht fueron, o bien negados, o simplemente atribuídos a la catástrofe de Tschernobyl.

En 2004, a raíz de la presión de grupos de la sociedad, de numerosos médicos y de un alto número de habitantes en el entorno de centrales nucleares alemanas, el Ministerio de medio ambiente encomendó nuevamente al Registro Nacional de Cáncer Infantil en Maguncia, que hiciera una investigación minuciosa sobre cáncer infantil en niños menores de 5 años que viven en el entorno de centrales nucleares en Alemania.

En diciembre de 2007, la nueva directora del Registro de Cáncer Infantil de Maguncia, Profesora Blettner, dió a conocer el resultado:

«Nuestro estudio ha confirmado que se observa en Alemania una relación entre la distancia de la vivienda con respecto a la próxima central nuclear […] y el riesgo para los niños de contraer cáncer o leucemia antes de los 5 años de edad. […] La exposición a rayos ionizantes no ha sido ni medida ni evaluada (modelada) […] la radiación ionizante que emiten las centrales nucleares en su funcionamiento normal, no puede interpretarse básicamente como una causa.»

La afirmación de los autores del estudio KiKK, según la cual la exposición de los niños a los rayos no fue evaluada, se ha comprobado que es falsa.

En el año 2006, esos mismos autores expusieron su metodología en un «Informe sobre un estudio epidemiológico en realización». Ellos aclaraban en detalle, que para sustituir la falta de datos individuales sobre los perjuicios de la radiación en los niños, se determina la distancia individual entre la vivienda y la central nuclear, y con la ayuda del principio de distancia se puede calcular aproximadamente una relación dosis-efecto.

Pero, al presentarse resultados «inesperados», los autores del estudio KiKK afirman ahora, que las radiaciones no pueden ser consideradas como causantes de cáncer y leucemia en los niños. Así, contradicen simplemente el método que ellos habían fijado anteriormente, es decir, que la distancia con respecto a la central es una medición sustitutoria de la exposición radiactiva. Este proceder pone de manifiesto un fraude científico.

Con el amianto, el fumar pasivo, las consecuencias de Tschernobyl y otros ejemplos, está indudablemente comprobado que círculos de influencia en la política y la economía, se sirven de científicos «adecuados» para restar importancia o negar, por dos o más décadas, daños graves a la salud que son evidentes, y así engañar a la población.


Prof. Dr. Edmund Lengfelder Strahlenbiologisches Institut, Ludwig-Maximilians-Universität München Schillerstr. 42, D-80336 München
Tel: 0049 89 430 12 19
Fax: 0049 89 430 41 21
E-mail: Lengfelder(at)lrz.uni-muenchen.de